FRV DISTRIBUCIONES | Turbos reconstruidos con garantía: seguridad para el automóvil y los pasajeros
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Turbos reconstruidos con garantía: seguridad para el automóvil y los pasajeros

Turbos reconstruidos con garantía: seguridad para el automóvil y los pasajeros

El turbo se ha convertido, desde su aparición, en una pieza imprescindible para el motor de casi todos los coches. Es delicado pero sus averías tienen solución. De hecho, hay empresas como la nuestra especializadas en la reparación y venta de turbos reconstruidos. Además, en nuestro caso, damos garantía al cliente de que nuestros turbocompresores se encuentran en perfecto estado. Y es que esta pieza resulta fundamental para el correcto funcionamiento del vehículo.

Turbos de intercambio

Además, para quienes no deseen reparar el turbo de su coche, brindamos la posibilidad de reemplazarlo por uno de intercambio procedente del fabricante original. Previamente, lo hemos desmontado y reparado todas sus partes para volver a integrarlas y ofrecerlo, igualmente, con todas las garantías.

Trabajamos con Turboclinic, líder mundial en equipos de diagnóstico y reparación de turbocompresores.

Antes de comprar un turbo: qué es y para qué sirve

Explicado de forma sencilla, diremos que el turbo es una pieza cuya función es aprovechar los gases que genera el motor para incrementar las revoluciones de este logrando así más potencia. En la actualidad, casi todos los coches de cilindrada pequeña lo incorporan para mejorar su rendimiento. Así mismo, dentro del turbo se halla el intercooler, cuya utilidad es enfriar los citados gases para evitar que el sistema se recaliente. De este modo, funciona mejor y dura más. Sin embargo, el turbo tiene otra ventaja. Al optimizar el rendimiento del motor, reduce el consumo de combustible de nuestro vehículo y, consecuentemente, la emisión de gases contaminantes.

Por otra parte y como suele ocurrir con los avances técnicos, el turbo presentaba dos problemas en sus orígenes. El primero era el llamado “lag” o retraso que se producía desde que pisábamos el acelerador hasta que el vehículo empezaba a subir de revoluciones. Eran unos segundos de demora que, por ejemplo, en un adelantamiento podían resultar peligrosos. Sin embargo, hoy día ese hándicap ha sido resuelto por los turbos de geometría variable y por el control electrónico de la presión del sistema.

El otro problema es que se trata de una pieza delicada. Debemos tener en cuenta que funciona a temperaturas muy altas: pueden llegar a los 900º en motores de gasolina y a 500º en los diésel. Además, gira, aproximadamente, a 150.000 rpm. En consecuencia, su desgaste es muy fuerte. Pero todo ello puede solucionarse con un adecuado mantenimiento de la pieza y este resulta sencillo. Hay que cambiar el aceite cuando lo indica el fabricante y utilizar el adecuado para nuestro motor. Y otros dos consejos útiles son no dar “acelerones” con el motor en frío y, al aparcar, esperar un poco antes de parar el motor.

En conclusión, se trata de una pieza muy importante de nuestro coche y, en caso de necesitar reemplazarlo, es imprescindible comprar el turbo a una empresa debidamente autorizada y que dé garantía. En nuestro caso, tenemos mecánicos especializados en rectificar el turbo y, gracias a ellos, podemos ofrecerlos 100 % verificados y, precisamente, garantizados hasta por un año. No se puede comprar cualquier turbo. Una avería del mismo supone mucho dinero e incluso puede causar un accidente.